¿Es necesaria tanta austeridad para salir de la crisis económica actual?

Hacía tiempo que no hablaba sobre los efeectos de la austeridad en las economías. Y es que el hecho de que nos metan la necesidad de la austeridad hasta por las orejas, te acaba convirtiendo en un autómata que acepta lo que es y deja de soñar con lo que “debería ser”.
Lejos de seguir con la diatriba personal en pos de la defensa de unos estímulos que no van a llegar, voy a echarme a un lado y voy a dejar que gente más ilustre e inteligente aporte algo más de consenso sobre el tema.
Hacía tiempo que quería hablar de ciertos trabajos relativos al componente más empírico y menos teórico de los problemas de la austeridad, y quizás el artículo del Financial Times de ayer, de manos de Wolfgang Münchau (que ahora reproducen todos los periódicos digitales) ha sido el impulso final.
Los beneficios de la austeridad no solo tienen consistencia teórica bajo los supuestos clásicos o austriacos. Quizás el trabajo de Alesina sea uno de los más importantes a la hora de tratar con la ineficiencia de los estímulos públicos. Así lo demostró en un artículo donde demostraba que la austeridad acababa beneficiando a la economía.
No fue hasta un poco más tarde, de manos de un trabajo realizado para el Fondo Monetario Internacional, donde autores como Guajardo y otros demostraros que el trabajo de Alesina estaba demasiado sesgado (no política, sino econométricamente), pues a la hora de contrastar las medidas públicas con los efectos globales, mezclaba tanto el efecto estructural como el cíclico de la economía. Esto es un error de base pues los dos tienen efectos contrarios y lo único que puede cambiar el sector público son los efectos estructurales. Decir que cuando aumentan los ingresos y baja el gasto mejora la economía es una estupidez si estás teniendo en cuenta el aumento de ingresos y la bajada de gastos que produce a su vez la mejora de la economía. Lo que, econométricamente se puede denominar un problema de “Endogeneidad interna”, donde las variables endógenas afectan a su vez a las explicativas.
Así que lo que hace este nuevo trabajo del FMI es contrastar las acciones públicas (el déficit que se quiere recortar, es decir, la política que se hace) con los efectos globales. Desde luego, el efecto es el contrario, y se demuestra que la austeridad es un mal plan para salir del atolladero. Para ello utilizan datos de 17 países, desde 1978 hasta 2009, identificando hasta 173 cambios en la política fiscal. Se demuestra, además, que aumentar los ingresos vía impuestos es más nocivo que disminuir el gasto. Estos efectos alcanzan una duración de más de tres años.
Aquí podemos ver contrastados los efectos de los dos trabajos. En rojo, los efectos derivados de la austeridad según la postura de Alesina (con problemas de endogeneidad interna), en  azul los efectos derivados de la austeridad según Guajardo y otros:


Hasta el momento es uno de los trabajos de referencia a la hora de hablar sobre los efectos de la austeridad pública. Merece un vistazo.
El segundo artículo del que quiero hablar aparece en el artículo del FT, por Richard C. Koo.
Como japonés que es, el trabajo se centra en ilustrar gráficamente las semejanzas entre lo que estamos viviendo en Europa y EEUU y lo que se vivió en la década perdida de Japón. Desde los precios de los inmuebles hasta la evolución de la deuda pública y privada. Koo sigue indicando que la austeridad es un mal camino a seguir y que los estímulos de 2009 fueron esenciales para que la crisis no durara más tiempo en el abismo en el que caímos.
Muestra como la política monetaria, aumentos de la base, no sirvieron ni para aumentar la oferta monetaria ni para incentivar la economía. Esta, (keynesianamente conocida como la trampa de la liquidez) es la base para explicar que la política fiscal es nuestra única aliada y que el comportamiento privado cambia de forma que, dejando de lado la maximización del beneficio, su objetivo es minimizar su posición de deudor.
Al final hay una tabla muy ilustrativa de lo que producen estas diferencias: La política monetaria deja de ser efectiva. El efecto crowding out de la política fiscal deja de aplicarse. Los precios dejan de ser inflacionarios. Los intereses caen. Se produce la paradoja del ahorro (de la cual hablé el otro día)… de forma que la austeridad, virtuosa y beneficiosa aplicada en la recuperación y en la fase alcista de la economía es el peor de los caminos en una fase recesiva.
Estos dos trabajos son una simple muestra de los autores y las organizaciones que cada vez entran más en el camino de la sensatez y muestran empírica, teórica y comparativamente como algunas de las ideas deberían tomarse más en serio y no desecharse únicamente por motivos ideológicos.
Les invito a que lean estos trabajos (mejor el primero que el segundo), están en inglés pero espero que no sea mucho problema.

Excesivos directivos empresariales en España, poco desempleo

El 5,1% de los trabajadores españoles lo son desde cargos directivos. Pero en cambio el desempleo entre los directivos y gerentes solo es del 0,5% del total de desempleados. Más que pleno empleo para los gerentes y directivos en este país. O lo que es lo mismo, los directivos no se despiden y además si cierran empresas, en muchos casos ya tienen preparada su salida laboral. 

En España el desempleo de los directivos es del 2,82% sobre el total de la población activa mientras que el del total de trabajadores es del 22,85% a finales de 2011. Lo curioso es que mientras el año 2011 se destruyeron 600.000 empleos en España, el número de directivos creció en 13.700 puestos. Algo curioso para un país que tiene cada vez menos empresas.

Creo que todos nos deberíamos preguntar en algún momento cual es el papel de los directivos empresariales en este país y si todos ellos tienen la formación profesional que se necesita para ejercer de gerente, de directivo, de “jefe”. O lo que es más grave, saber si están tomando la decisiones necesarias para mejorar su formación constantemente. La culpa nunca es de los aprendices, recuerdo.

Distribución geográfica del desempleo en España

Un trimestre más,el 4º trimestre de 2011, la EPA (Encuesta de Población Activa) avanza demoledora hacia el caos ante las aciagas perspectivas que se nos vienen encima. La tasa de paro aumenta del 21,56% al 22,85%, llegando el total de parados a 5.273.600 personas.
Este trimestre, todas las comunidades autónomas han aumentado su tasa de paro, a diferencia de los trimestre anteriores donde algunas parecían empezar a mejorar. (Solo Ceuta mejora, pasando de un 33,2% a un 29,16%).
Las comunidades que más se han visto acusadas por el aumento de la tasa de paro son: Baleares (+7,39), Extremadura (+4,99), Murcia (+2,58), Navarra (+2,14) y Castilla La Mancha (+2,01). Las que han aumentado menos: Andalucía (+0,3), País Vasco (+0,44), Aragón (+0,68) y Valencia (+0,72).
Andalucía se mantiene en primer puesto con un 31,23% y el País Vasco se pone último, con un 12,61% tras el aumento de Navarra.

Aquí podéis ver la evolución de todas las comunidades autónomas. El dato corresponde al cuarto trimestre de 2011:

Y como siempre, aquí traigo los gráficos en donde coloreo según el paro es menor del 15%, entre el 15%  el 20%, mayor de 20% y, una novedad, mayor del 30%.

Por CCAA:


Por provincias:


Podéis comparar los mapas con los trimestres anteriores:
Índice de artículos sobre la distribución geográfica del paro.

La importancia de la tasa de ahorro en la economía de los países

He leído en Twitter y en algunos blog de economía que algunas personas se siguen sorprendién de que la tasa de ahorro está bajando, y la verdad es que no entiendo por qué de esta sorpresa.
Tras la publicación del análisis trimestral por parte del banco de España podemos observar ciertas pautas o curiosidades y saciar nuestra ansiedad por los datos mientras esperamos que el INE nos informe más oficialmente del cuarto trimestre de la economía española.
A parte del panorama negro que nos pinta, con caídas del 1,5% en este año que nos toca (reafirmando en parte la predicción del FMI que lo hacía en un1,7%). Reafirmando que la gran culpa del aumento del déficit autonómico es culpa de la caída en los ingresos (y en su estimación para 2011), y dando cuenta de, por ejemplo, la bajada en la tasa de ahorro.
No hay mucha discusión sobre que esta determinada tasa nos perjudica bastante. El gran problema de España es una deuda privada con el exterior demasiado abultada, que la hemos dejado pasar, junto a países como EEUU, por no ahorrar lo suficiente, por consumir más de lo que ganábamos. Lo lógico es, pues, que si queremos solucionar el problema cambiemos las tornas y empecemos a darnos cuenta de que el ahorro es algo necesario.
Pero a pesar de que había aumentado el ahorro de forma considerable durante la crisis (podemos verlo en el gráfico de arriba), la tendencia, lejos de mantenerse ha decaído tan rápido como la evolución de la crisis.
Ya he hablado en alguna ocasión de la paradoja del ahorro: Aumentos en el ahorro generalizados, provocan una caída en la actividad económica que hacen bajar la renta y finalmente, el ahorro.
Claro que, aunque se acepte, estamos hablando de datos absolutos, es decir, monetarios y agregados. La tasa de ahorro debería seguir aumentando o mantenerse constante, aun bajando la renta, si la gente sigue teniendo una deuda muy abultada que pagar, si el futuro sigue siendo desconcertante… Pero ahí es donde entra el consumo autónomo.
Si, como hace en gran parte la teoría macroeconómico, añadimos una constante en el consumo, un determinado montante que no va a variar, pase lo que pase con la renta (atribuible a la alimentación o el consumo más básico), al bajar la renta no solo va a bajar el ahorro, sino también la tasa de ahorro.
Dicho con un ejemplo. Una persona que cobrara 1200 euros podía ahorrar 300 euros al mes. Si con la crisis aumenta su proporción al ahorro, lo aumenta a 400 euros al mes. Si lo despiden, por la crisis se ha cebado con el empleo, y pasa a cobrar un subsidio por desempleo de 400 euros al mes, ¿Qué demonios va ahorrar una vez que descuente el pago del consumo del hogar, alimentación y vestimenta?
Recordemos que tenemos 5 millones de personas desempleadas, cada vez más sin la prestación por desempleo, luego la evolución del ahorro no es ni más ni menos que la esperada.
Sobre políticas de empleo, seguimos esperando. El Banco de España estima que seguirá aumentando hasta el 23% en 2012, y la reforma laboral sigue pospuesta hasta no se sabe cuando.

Recesión agravada por culpa del miedo

Los millonarios han decidido dejar de invertir por miedo, ya no quieren seguir jugando a ganar más, si acaso a mantener sus ganancias actuales o a intentar ganar por la vía de lo fácil, algo hoy ya muy trillado. 

Es la auténtica recesión, todos hemos decidido gastar e invertir menos en todo. Unos no compran una tele nueva por si acaso y otros no montan una empresa de sillas anatómicas por si acaso también. Todos quietos en la mata y a vivir con lo que tenemos, que puede ser nada o mucho, depende de como nos ha llovido.

El caso es estar en recesión mental, no pensar en el futuro, no pensar en nada nuevo ni positivo, dejarnos llevar por la melancolía de que incluso puede ser peor.

Ahora nos avisan de que ni en 2012 ni en 2013, y que para 2014 falta mucho para opinar. Así que como no salga Mariano Rajoy a convencernos de que lo que dice el FMI es mentira, nos espera una década sin luz del sol. Al final volverá a tener razón Alfonso Guerra cuando nos dijo que a esta España no la iba a reconocer ni la madre que la parió. Aunque aquello lo dijo hace 30 años y ha llovido mucho perro atado a longanizas de mentira. 

Ganas me dan de no hacer caso a nadie y cenar hoy con vino, aunque sea de granel que estamos en recesión. Pero no me atrevo.

La Ley de Zipf, Aragón y nosotros

Conocí la Ley de Zipf hará unos 4 años. Por aquel entonces me parecía una estúpidez que daba la casualidad de ser elegante. Puede que siga siéndolo, pero más lecturas y una pequeña profundización por los recovecos de su historia han hecho que la vea cada vez con mejores ojos.

Habría muchas formas de describir el cumplimiento de la Ley de Zipf.

La más fácil: Haciendo una ordenación de mayor o menor de una serie (población de una región, número de empleados en un conjunto de empresas…), y multiplicando el número de ordenación que le haya tocado a cada elemento por su variable (población, empleados…), da siempre la misma constante.
Fue originalmente descubierta por George Kingsley Zipf que se definia a su mismo como “estadístico de la ecología humana”. Al observar que las palabras más pequeñas aparecían más frecuentemente que las palabras grandes (haciendo la contabilización de todas las palabras del libro Ulises como uno de sus últimos trabajos).
De esta forma, si la palabra que más veces salía en el libro lo hiciera, (por ejemplo) 2000 veces, la segunda palabras que más veces saldría lo haría en 1000, la tercera en 667, la cuarta en 500… de forma que 1*2000=2*1000=3*667=4*500=2000.
No es que salga exactamente claro, sino que poco a poco, tomando en cuenta un gran número de palabras, sale una regla estadística que más o menos viene a indicar lo arriba expuesto.

¿De qué demonios sirve esto?

En realidad importa lo que está detrás, es decir, si existe una función de distribución o no. En el caso económico, al hablar, por ejemplo, del tamaño de las ciudades, se utiliza para ver si la distribución del tamaño de las ciudades y pueblos a lo largo de una región es aleatoria o no, puesto que si no lo es, y por tanto existe una función de distribución que, empíricamente, es replicable en una gran cantidad de regiones, debe existir algún hecho teórico que lo explique.
Más concretamente, lo que quiere decir esta ley es que:
Que quiere decir que la probabilidad de que una ciudad (cualquiera) tenga un tamaño superior a un S es inversamente proporcional a S.

¿Y se cumple?

Una vez que nos ponemos con datos reales hay que tener varias cosas en cuenta. ¿Qué datos utilizamos? Si es cierto que existe un hecho teórico que explique esta regla hay que tener mucho cuidado en donde ponemos los bordes, límites, de nuestro estudio. En mi caso he cogido Aragón, sin ninguna pretensión más que la curiosidad por ver que salía (por mi mismo, estudios hechos ya hay). En segundo lugar, los pueblos abandonados no entran en la ecuación ya que, en si mismos no son “núcleos urbanos”, pero ¿Y un pueblo con 1 persona? ¿Con dos?
Una gran cantidad de estudios americanos dan esta regla por buena básicamente porque no tienen una gran cantidad de pueblos semiabandonados como en el caso de un país o una región con muchísima más historia y vaivenes demográficos. Hay que definir por tanto hasta qué punto o tamaño vamos a observar (normalmente se suelen coger los 100 primeros, los 200 o los 500, también depende de los datos totales que tengas).

Demonios, pon los gráficos y acaba de una vez

En el primer gráfico están todas las ciudades y pueblos de Aragón, con la población censada de 2010 (me dan un total de 1492 núcleos urbanos). Lo que se hace para comprobar la ley es hacer un gráfico de dispersión de los logaritmos del tamaño y el rango. La pendiente debe ser la unidad (1).
Lo que estamos estimando es: Ln(Rango)=A – B Ln(Tamaño), esperando que el parámetro B valga 1.
 No, no Se parece mucho, ¿qué esperabais? Y el problema no es que la pendiente no sea igual a la unidad, sino que simplemente no es recta, sino curva. Esto implica que la regla es cuadrática, complicando mucho las cosas. ¿Y por qué sale esto? Por los pueblos pequeños y porque Zaragoza sobredimensiona mucho el gráfico (no es difícil creer que de haber una explicación teórica, la determinación del tamaño de Zaragoza dependería mucho más de otras ciudades de España que del resto de pueblos a su alrededor, de ahí que dijera que es difícil establecer los límites).
Vamos a volver a intentarlo, esta vez vamos a hacer algo de trampa, considerando solo a los pueblos con una población superior a los 60 habitantes y eliminando a Zaragoza del mapa:
Ha aumentado mucho el poder explicativo, ahora la línea ya es recta y el parámetro B es casi 0,8 (entraría por poco en el margen de error que consideraría válida la regla, entre el 0,8 y el 1,2).
Y ahora vamos a hacer lo que se suele hacer, considerando únicamente a los 100 primeros (sin Zaragoza):
Ahora sí que sí. La pendiente es igual a la unidad. Si metemos Zaragoza sale 0,9 en vez de 1, igualmente entraría dentro de los “aceptable”.

Vale muy bien, ¿Y qué?

¿Esta regla es casual, viene determinada por la propia estadística o hay un modelo teórico detrás que lo respalde?
Pues quizás un poco de las tres.
Vamos a echar un vistazo a como sería el gráfico si la distribución del tamaño de las ciudades fuera totalmente aleatoria para el caso anterior (las 100 primeras):
Esta claro que hay algo que impide que la distribución de las ciudades sea aleatoria, al menos en las ciudades grandes, pues los gráficos son muy diferentes. Conforme las ciudades se hacen más pequeñas, su distribución sí que se hace más aleatoria.
Se dice que “las colas” de la distribución son más pesadas (hacen que la línea recta tienda a caerse), y estadísticamente se arregla añadiendo otras distribuciones especiales para las mismas.
En cuanto al proceso teórico que puede derivar en este hecho empírico, del que se habrán hecho estudios en cualquier lugar del planeta, hay pocos y aunque satisfactorios, no completamente ilustrativos.
Espero que os haya gustado este pequeño paréntesis estadístico / curioso, que os hayáis enterado de algo (me cuesta explicarlo sin ponerme técnico) y que os haya parecido menos estúpido de lo que a mi, la primera vez, me pareció.
Por si os lo preguntáis, cogiendo los doscientos primeros, en Teruel la pendiente sale igual a 0,9, en Huesca 0,87, en Zaragoza 0,78.

PD: Este análisis es meramente anecdótico, se ha intentado no matar al rigor estadístico por el camino, pero todo está hecho mediante excel. Fuente (nuestra) aquí

España se acerca al hundimiento económico

La reforma laboral de Zapatero no consiguió parar el desempleo y mucho menos crear nuevos puestos de trabajo. Fue un fracaso más de un PSOE perdido en sus ideas escasas y muy flojas. Ahora la patronal intenta acojonar aun más a los sindicatos, amenazando que son ellos o el PP. Y buscan un despido todavía más barato y unos sueldos más congelados. El concepto de que cuanto menos coste laboral, mejor y más empleo, se utiliza como el arma arrojadiza para sujetar a los trabajadores en el cajón del miedo.

Es cierto que nuestros sueldos son muy bajos. Pero es cierto también que nuestros costes totales de cada puesto de trabajo son algo altos. Es cierto que el drama del desempleo es el problema más importante y la piedra que hay que resolver si queremos mejorar la economía interna. Es cierto que el consumo de bienes intermedios —los que se usan para producir— decrecen cada mes de manera preocupante incluso hasta un 10% en noviembre de 2011. Es cierto que la productividad española es baja. Que nuestra formación a niveles altos es floja. Que no tenemos una industria que genera mucho valor añadido. Que somos una sociedad con altos niveles de economía sumergida. Que sobrevivimos gracias a los servicios, incluido el turismo. Que nuestro endeudamiento personal es muy alto. Que nuestro déficit público es alto. Que la exposición de nuestro sistema financiero a la crisis del ladrillo es desconocido. Que no sabemos hacia donde nos dirigimos y ni si 2012 será peor o mucho peor. Que la confianza en nuestra clase política es muy baja y llena de pequeños o grandes detalles de corrupción.

Con un panorama tan desalentador las soluciones no serán fáciles. Y Mariano Rajoy lo sabe y ya nos prepara para un marzo peligroso y muy triste. Increíblemente además imprevisible pues nadie se atreve a decir donde nos encontraremos como país dentro de 2 meses.

Hay que crear dos millones de puestos de trabajo. Mientras esto no suceda, alguien tendrá que pagar los costes desmedidos del funcionamiento de un país congelado. No sabemos durante cuanto tiempo seremos capaces de poder pagar entre “pocos” lo que necesitamos como “muchos” para funcionar. Pero no hay otra salida urgente. Eso o la suspensión de pagos como país. O el mirar para otro lado como está haciendo Grecia.

Número de personas felices en el mundo

Sentirse felices va por barrios, por religiones, por edades, pero muchas veces no va por capacidad económica, por posesiones. La sensación de felicidad va ligada a situaciones concretas que se repiten en casi todos los países estudiados en el informe de la asociación WIN.
Así, la fe religiosa parece hacer felices a quienes la practican, pues los ateos y agnósticos muestran una 'felicidad neta' inferior (27%) a la de los creyentes. Católicos y protestantes (54% en ambos casos), seguidos de judíos (50%), musulmanes (42%) e hindúes (43%).
Más circunstancias que nos convierte en felices o no: desempleados (20%) y retirados (34%) están por debajo de la media con respecto a los que tienen trabajo. Y las personas de mediana edad (de entre 51 y 65 años) muestran una 'felicidad neta' inferior (33%) a la de los menores de 30 años (44%), y a la de los mayores de 65 (43%).
Por regiones del mundo, destaca de nuevo cómo la economía parece no influir tanto en la felicidad. África puntúa con un 66% y Latinoamérica un 63%; y América del Norte un 31% frente a Europa Occidental con 50%.

Primeros datos económicos de un 2012 complicado

Empezamos el año 2012 con algunos datos de diciembre de 2011 para no perder la costumbre de seguir sufriendo; en concreto, los datos del PMI y el dato de desempleo.
En cuanto a los PMI (índices de gestión de compra), toman caminos algo diferentes tanto la industria que sigue bajando hasta un 43,7, siendo además España el único país en bajar la cifra, y un aumento considerable en el sector servicios, que aunque sigue denotando contracción, pasa de un valor de 36,8 a 42,1 (por debajo de 50 indica contracción).
El computo global es algo más positivo gracias al sector servicios, pero como apuntan otros analistas, esto podría ser un mero espejismo, pues si bien la actividad cae un poco menos, los nuevos pedidos (que nos avisan de la evolución futura) y la confianza del sector si caen más abruptamente.
En cuanto al empleo, ayer nos enterábamos de un aumento del desempleo en 1.897 personas, que alcanzó a finales de 2011 un total de 4.422.359 personas. Si bien el aumento puede parecer pequeño, contrasta con una disminución en poco más de 10.000 personas el año anterior, y las tasas de crecimiento interanual muestran (como vienen avisando agencias de estudios) que lejos de ir frenándose, la destrucción de empleo se acelera.


Paro (izquierda), Tasas (derecha)

Aunque esta aceleración se va mermando poco a poco, enero suele ser un mes algo trágico para el paro, con aumentos intermensuales bastante considerables. Esperaremos pues a ver como evoluciona el mayor problema de España, y si, en las sucesivas semanas el gobierno de Rajoy ha pensado algo serio para atajarlo.

Feliz Año del Dragón. Hay que acostumbrarse

Si me permiten —querid@s lector@s— incluir una pequeña estupidez nada más empezar. Creo que el año 2012 va a ser, simplemente, la segunda parte de 2011. Tal vez algo má de grisura para disimular.

No, no me he vuelto loco, solo intento introducir lo que va a ser la continuación de un comienzo poco prometedor ante una crisis que no nos quiere dejar partir hacia la luz, en busca del futuro. ¿Volverá a existir el futuro?

Si miramos bien los números, 2011 fue el inicio de la segunda década de este nuevo siglo XXI, 2012 será pues, el segundo año de la segunda década. Y aunque siempre dicen que segundas partes nunca fueron buenas, esperemos que el buen hacer de los directores y guionistas políticos y económicos, consigan, por lo menos, un Padrino II.

Va a ser este 2012 un año largo. Con una primera parte desastrosa en donde la recesión va a volver en forma estadística (con los dos cuatrimestres necesarios de caída), el desempleo en España va a seguir creciendo y las medidas del nuevo gobierno de Rajoy se quedaran cortas en sus previsiones (nunca se tiene en cuenta el efecto "sustitución" en estos temas).

Europa nos acompañará —probablemente— en esta pequeña caída. Las piezas empezarán a moverse en Francia y los EEUU por sus próximas elecciones (habrá que esperar algo más a las de Alemania), se harán estudios que pronosticarán el buen hacer de las medidas de ajuste y otros tantos estudios que dirán que ha sido peor el remedio que la enfermedad.

Y bajo un aura de pesimismo estancado, de arenas movedizas e inquietas bajo unos pies bastante pesados y cansados por el lastre del desconcierto, ¿qué podemos pedirle al 2012? ¿Qué le pedís vosotros?

Yo lo tengo claro, que la economía deje de ser la protagonista.

Feliz año del Dragón. En pocos años, ya lo veremos, todos chinos, todos a celebrar el Año del Dragón o el que toque por entonces.